sábado, 11 de junio de 2011

A los niños y jóvenes de este mundo...

A los niños y jóvenes de este mundo…



Reduciendo nuestra huella de dióxido de carbono
aportamos nuestro granito de arena…


Naty Vera


Seguramente te preguntarás que es esa huella ¿?... De forma simple y clara, es la huella que le dejamos a nuestro mundo por las emisiones de gases de efecto invernadero que provoca nuestra vida diaria por el gasto de energía, el consumo de gas, los viajes en auto, los artefactos que utilizamos y hasta los alimentos que comemos.
Ahora, ¿qué podemos hacer?... Quizás estás pensando que es algo más que se suma a todo lo que ya tenés que hacer… pero no. Simplemente es cambiar un poco nuestra conducta en la rutina diaria. Y si muchas cosas todavía no dependen de vos, podés enseñarles “a los más grandes”. Acá van algunos consejitos:
• Prendé sólo la luz que necesitás.
• Si vas a algún lado cerca, aprovechá y caminá. También te hace bien a tu salud física y mental.
• Y si necesitás ir en auto, pensá cuántos de los viajes que hacés podrías hacerlos caminando con un poquito más de tiempo o yendo en micro.
• Cuando cocines tené la precaución de que el fuego de la hornalla no sobresalga por los bordes de la olla.
• En un día fresco, no es necesaria la estufa, quizás con un abrigo un poco más grueso es suficiente.
• Si salís, no es necesario dejar todas las luces encendidas.
• No dejes la computadora prendida porque “más tarde la utilizarás”. Tarda solo unos segundos en encender, puedes hacerlo al momento preciso de usarla.
• Si estás poniendo la atención en algo, no dejes la tele prendida sólo por escuchar algo de ruido. Es bueno también hacer las cosas en silencio.
• Sé creativo. Con objetos que consideras basuras puedes inventar algo nuevo, además de reducir tu basura.
• Antes de tirar algo pensá si lo podés reutilizar, quizás hasta te ayuda a ahorrar dinero también. Y si te animás, hasta puedas emprender un mini negocio reciclando lo que otros no utilizan para que lo vuelvan a utilizar con otro uso. Hoy está de moda.
• No te pases toda la tarde chateando con tus amigos o enterándote de que hicieron porque lo publicaron en su facebook. Si disponen de tiempo pónganse de acuerdo, es más divertido juntarse en el parque y acompañar la charla con unos mates.
Ahora pensá… ¿¿es difícil??
¿Qué más se te ocurre que podés hacer?

Para provocar un cambio, por más chico que sea, tenemos que empezar cambiando nosotros.
Si vos cambiás, otro lo nota y quizás también se anima…
Quién creó el mundo lo dejó a nuestro cuidado porque confía en nosotros… y… Dios no se equivoca!!!



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